El Blogavante

Blog de @RSueiro

Pinterest

Recientemente leí en un periódico generalista que Pinterest había superado a Twitter como fuente de tráfico de referencia. La información en si es muy relevante, pero lo es más el hecho de que la encontrara en un medio no especializado antes que en las fuentes habituales del sector.

De hecho últimamente Pinterest aparece por todas partes, y se anuncia como un acontencimiento cualquier novedad o hito relacionado con esta red social.

¿Realmente está justificada tanta atención mediática?
Si y no.

De acuerdo, sus porcentajes mejoran de forma espectacular mes a mes, y sus cifras acumuladas no están nada mal, aunque todavía lejos de las majors en las variables decisivas. Nadie discute que a día de hoy es una gran promesa del mundillo Social Media y que probablemente acabará confirmándose este año.

Pero también es cierto que quizá haya un excesiva expectación ante el hipotético (e improbable) advenimiento de un nuevo Facebook cuya exclusiva nadie querría volver a perderse. Y quizá esta expectación magnifique las posibilidades reales de Pinterest.

En realidad Pinterest no aporta ningún elemento nuevo. Su acierto está en una combinación diferente de funcionalidades sociales ya existentes mezcladas de forma inteligente. ¿Los ingredientes? Un mucho de Instagram, Storify y Twitter y un pelín de Facebook y Delicio.us

Y eso es precisamente lo que la hace interesante en mi opinión. Pinterest representa a una nueva generación de Redes Sociales construidas sobre la sólida base de la anterior pero ligeramente diferente. Una generación que aprovecha creativamente unas pautas ya contrastadas por los “clásicos” pero con una personalidad y objetivos mucho más definidos desde el principio.

Y entre los rasgos de esa personalidad diferenciada de Pinterest destacan los siguientes:

Pinterest entra por los ojos
Twitter ha demostrado sobradamente que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pinterest ha tomado nota y ha completado la fórmula definitiva de contenido ideal: lo bueno si breve y visual, tres veces bueno.

Pinterest es lifestyle consumista
Ha sabido capitalizar ese impulso tan adolescente, universal de pegar fotos en nuestra carpeta del instituto o colgar posters en las paredes de nuestra habitación para que los demás sepan de un vistazo cual es nuestro estilo.

Pero lo más importante es que ha conseguido enlazarlo de forma natural con las marcas y los productos, algo que en otras redes sociales se intenta conseguir de forma más forzada y artificial. Esto abre múltiples posibilidades para el marketing digital y, probablemente, le garantizará el respaldo de las marcas, ávidas de establecer vínculos más emocionales con su target.

Pinterest suma
Desde el sistema de logueo a partir de tu perfil de Facebook o Twitter, pasando por su filosofía mashup hacia dentro y hacia fuera, hasta el uso de funcionalidades de utilidad contrastada como los hashtags. Pinterest aprovecha el I+D desarrollado por sus predecesores cogiendo lo mejor de cada uno y dándole un nuevo formato.
No inventa la rueda, la hace girar. Se diferencia pero no demasiado, y tiene claro que debe conseguir este difícil equilibrio para hacerse un hueco en el saturado mundo social actual.

En resumen, creo que Pinterest no es la siguiente revolución social que esperan ansiosamente las portadas de los medios, pero también creo que es una importante“evolución genética” de las redes sociales a tener muy en cuenta. Así que sigámosla con atención e intentemos aprovechar al máximo todas sus posibilidades.

Anuncios

Impacto

Hoy me gustaría analizar uno de esos conceptos básicos que deben tenerse en cuenta en cualquier acción de comunicación o publicidad digital.

Me refiero al impacto digital, entendido como ese primer contacto con nuestro target en el que debemos captar su atención y convencerle de que establezca una relación posterior con nuestra marca.

En la época de la conversación, la interacción y el engagement, el impacto sigue siendo el punto de partida de todo, por lo que es crítico entender que ingredientes básicos debe incluir.

Me gustaría compartir con vosotros 7 de esos ingredientes básicos cuyo eficacia hemos comprobado en nuestras campañas de Gestazión. Son solo 7 y seguro que hay muchos más, pero son una buena base para construir una campaña digital notoria y con resultados:

1)    Implica a tu target
Nadie quiere ya ser espectador pasivo de nada. Compartir, retuitear, opinar, votar, favear, reenviar, publicar en tu perfil,  etiquetar, recomendar… cualquier de estas opciones o todas son ejes imprescindibles para conseguir un buen impacto digital.

2)    Hazlo indexable
Lo que no es compartible o “absorbible” desde otra plataforma no se ve, y por lo tanto no existe. n buen contenido sólo tendrá impacto y difusión es fácil de compartir y agregar.

3)    Hazlo útil
Se acabo el tiempo en el que tu target era capaz  de aguantar mensajes autopromocionales planos. ¿Tienes algo que ofrecer para mejorar la vida digital de tu audiencia?

4)    Diversifica tus soportes
Por increíble que parezca no todo el mundo está en Facebook, Twitter o Tuenti. Además poner  tus “güebs” en la misma cesta es siempre una mala decisión.

5)    Hazlo táctil
Y por ende mobile. Ya no hay marcha atrás, smartphones y tablets han llegado para quedarse. Si no estás en ellos no te verán

6)    Usa mucho video
¿Por qué leerlo si puedes verlo y oírlo?. El video es el formato más eficaz para conseguir un impacto memorable. España es uno de los países con mayor consumo de video online. Y para rematar hoy en día el video está al alcance de cualquier marca o pyme ( solo necesitas un iphone y conexión).

7)    Una buena historia que contar
Sin duda el ingrediente fundamental. El contenido siempre ha sido, es y será la clave de un buen impacto. Si tienes una buena historia tienes la mitad de la campaña. Idealmente historia debe ser creativa, participativa, estirable y coherente con el posicionamiento de la marca.

¿Conoces algún ingrediente más que deba estar en la receta de un buen impacto digital?

Nadie puede negarlo, estamos en plena era de la conversación, de la relación, del engagement y de todos los diferentes formatos de interacción target-marca que ofrecen las redes sociales.

La mayoría de charlas, ponencias, posts o tuits de las voces populares del sector insisten en demostrar  esta imparable tendencia y nos proveen continuamente de gráficos, porcentajes abrumadores  y frases lapidarias que nadie se atreve a discutir.

Es lógico y no es para menos, si reflexionamos detenidamente sobre el entorno de la comunicación publicitaria y el marketing digital es fácil sacar tres conclusiones innegables:

  • Hemos cambiado el modelo emisor-receptor por el modelo emisor-emisor.
  • Hemos dejado atrás la era de la prescripción y hemos entrado de lleno en la era de la recomendación, la era social.
  • En este momento todos podemos emitir mensajes globales y, por lo tanto, todos podemos actuar como marcas.

Pero una vez analizado y aceptado todo esto, también es cierto que el nuestro es un sector profesional que, a menudo, se deja llevar por las modas. Unas veces por interés, otras veces por necesidad y otras por simple inercia.

En mis años de experiencia en comunicación y marketing digital he vivido unas cuantas ( así a bote pronto recuerdo Second Life o el marketing viral).
Todas llegaron, lo coparon todo y, un tiempo después, retrocedieron para ocupar su justo lugar entre el amplio abanico de recursos de comunicación digital a disposición de los profesionales del marketing.

Ahora es el turno de las Redes Sociales, capitaneadas por Facebook.

No discuto que las Redes Sociales han venido para quedarse y que además han supuesto un cambio cultural beneficioso que hace que ya nada sea igual.

Pero también es también es cierto que estamos en plena “Fiebre Social”.

Todas las “Fiebres Digitales” tienen cosas buenas: aportan renovación,  empuje, nuevos puntos de vista, mejoras tecnológicas… en una palabra permiten evolucionar al sector de la comunicación digital al siguiente nivel. Las “Fiebres Digitales” son necesarias.

Lo malo es que con frecuencia, y llevados por esa inercia febril, convierten el medio en fin. De repente parece que el objetivo de la publicidad online es única y exclusivamente acumular toneladas de fans o followers y generar mucha interacción y conversación pero… ¿Que pasa con los objetivos básicos que el  marketing  delega en la publicidad? ¿Qué pasa con las ventas, o con las bases de datos?  ¿Qué pasa con el ROI?

Actualmente muchos de estos objetivos REALES de la publicidad pasan a un discreto segundo plano, o simplemente se olvidan. Y eso es un serio error para un profesional de la publicidad ya que los objetivos son la clave de todo.

Por todo esto me gusta especialmente reivindicar estos conceptos básicos en un entorno en el que se jalea casi exclusivamente al social media y al community management.

Me gusta recuperarlos y traerlos a primer plano para demostrar que seguirán siendo la base de cualquier estrategia de comunicación digital que emprendamos hoy o dentro de 15 años, cuando haya pasado “Facebook”, que pasará, y lo que se lleve sea “Google +++ con realidad aumentada e implante cerebral”

¿Y tu que opinas sobre este tema?

Gente que mira pantallas

Gente que mira pantallas.
De un tiempo a esta parte, mire donde mire, solo veo gente que mira pantallas.

Cojo el metro para ir a trabajar y observo que la mayor parte del vagón mira su pantalla mientras comprueba mensajes, cotillea en Facebook o recorre aleatoriamente las funciones del menú.

Vuelvo a la calle y veo gente que camina sin mirar hacia donde va, tecleando de forma compulsiva mientras mira su pantalla, indiferentes al riesgo de estamparse con alguna farola o resultar atropellados.

Llego a la oficina y me sorprende ver como pasamos ocho horas diarias mirando la pantalla en la que trabajamos, hacemos que trabajamos y volvemos a trabajar.

Salgo y descubro comidas, cenas o reuniones de amigos constantemente interrumpidas por alguna misteriosa urgencia que obliga a mirar de nuevo la pantalla.

Al principio las pantallas entraron en nuestras casas y se instalaron discretamente en el salón. Consiguieron que las mirásemos fijamente todos los días al volver de trabajar, por las noches, durante los fines de semana, ávidos de apagar nuestros cerebros para simplemente mirar.

Después nos siguieron hasta nuestros puestos de trabajo y se colocaron sobre nuestras mesas, justo delante de nosotros. ¿Como no mirarlas durante las largas jornadas laborales?

Pero eso no fue suficiente.

Las pantallas querían que las mirásemos más y se metieron en nuestros bolsillos disfrazándose de teléfonos. Ahora van con nosotros a todas partes, y podemos mirarlas todo el tiempo que queramos.

Lo siguiente será que las pantallas se incrusten directamente en nuestras gafas o lentillas, para que no haya forma de no mirarlas.

Parece qué las pantallas nos siguen para que las miremos todo el tiempo.
O quizá lo que realmente quieren es no dejarnos ver.

 

Post publicado en el número especial 10º aniversario de la revista Interactiva.

No soy mucho de mirar hacia el pasado. Como todo digital nato que se precie, lo mío es mirar hacia adelante, hacia el futuro que está por venir. Así ha sido durante estos 10 años y así espero que sea al menos otros 10.

Sin embargo, la ocasión lo merece. Y es que el décimo aniversario de nuestra querida Interactiva es mucho más que un cumpleaños. Es una prueba de que la fe ciega que hemos tenido en este sector desde el principio, no estaba tan desencaminada.
Ahora que todo el mundo se pone el sufijo digital, con más o menos legitimidad, ahora que las agencias y medios digitales empiezan a recoger el respeto y el presupuesto que se han ganado a pulso, ahora que estamos a un paso de donde queríamos estar,  ahora… todo parece obvio. Pero hace 10 años el panorama era muy diferente. Y sin embargo ahí estuvimos, y ahí estuvo Interactiva con nosotros. Por eso no es una revista del sector, es LA revista del sector.

Su historia corre paralela a la de nuestra agencia, nacieron casi al mismo tiempo, y desde el principio se convirtió en una referencia indispensable para conocer todas las novedades que  se “cocían” en el mundo digital. Sin Interactiva, sin su labor divulgativa, sin su defensa y difusión de nuestros logros, esto no habría sido lo mismo.

Para terminar, no creo necesario hacer un desglose detallado de la multitud de hitos, modas y tendencias digitales que hemos vivido en esta década. Todos los que llevamos un tiempo en esto los conocemos de sobra, y si no, para eso están los muy recomendables Anuarios de Interactiva, nuestra particular memoria histórica.

Prefiero centrarme en el lado más emocional de esta historia. El del reconocimiento a todos y cada uno de los profesionales que llevan 10 años o más convencidos de que este es el camino a seguir, y que han mantenido el rumbo pese a todas las dificultades que nos hemos ido encontrando en el camino. A todos estos pioneros y pioneras digitales, y muy especialmente a Interactiva, gracias y muchas felicidades. El futuro, sin duda, es nuestro.

La comunicación publicitaria y corporativa avanza inexorablemente hacia el diálogo y la relación.
Los formatos impositivos 1.0 están dando lugar a los 2.0 y 3.0 donde las marcas deben aprender a asumir un nuevo rol…¿serán capaces?

Y es que el target tiene ahora la sartén por el mango. ¿Por qué?… porque elige el soporte de comunicación, la forma y el contenido.

Superado el comodity de los soportes desarrollados a medida por las marcas y generalizadas la herramientas sociales (youtube, facebokk, twitter…etc), la emisión de mensajes impositivos y su réplica en los formatos de siempre (banners, microsites, emailings…etc) pierde cada vez más fuerza.
Solo queda el camino de la relación con el target, camino en el que escuchar es tan importante como hablar.

Las marcas sólo podrán ser aceptadas en el entorno social de su target comprendiendo sus motivaciones, conociendo su entorno y ofreciendo un diálogo en igualdad de condiciones.

Si seguimos las leyes de nuestro target y ofrecemos contenido interesante, este nos aceptará y nos promoverá. Si pretendemos imponerlo estamos perdidos.

Y como cierre de este post un curioso experimento social 2.0 que lleva al extremo la filosofía antes comentada. Se trata de Spoonch lanzada  por Joan Jimenez, y que básicamente es una marca de lo que decidan sus seguidores: ¿la marca genera usuarios o los usuario generan marca?.

Hasta la próxima!

“Nos gustaría hacer un viral”… “La propuesta creativa debe ser altamente viral”… expresiones de este tipo son muy frecuentes de un tiempo a esta parte en los briefings que llegan a nuestra agencia.
¿Por qué esta obsesión por la viralidad?…

Por una parte la fórmula viral se presenta a ojos de muchos clientes como una absoluta novedad. Pero no hay nada nuevo bajo el Sol. Lo que hoy llamamos “viral” antes se llamaba “boca-oreja”. Lo medios interactivos no lo han inventado, solo le han otorgado una segunda juventud gracias a su poder de amplificación y difusión inmediata.

Por otra parte, el éxito arrollador de algunas campañas recientes ha dotado a este tipo de estrategias de un halo de infalibilidad. La aparente facilidad con la que los chicos y chicas de The Happiness difundieron su mensaje ha creado una leyenda urbana en torno a la difusión viral que le atribuye invariablemente poderes publicitarios cuasi-mágicos: se supone que siempre es barata, rápida y eficaz.

La combinación de los dos factores comentados, novedad y ventajas sin fin, convierte a la viralidad en un objeto de deseo para muchos anunciantes y explica el flujo constante de peticiones de este tipo.

Pero ¿ que hace que una estrategia, una pieza o una campaña sea viral?. ¿Qué entiende realmente el cliente por viral?. No siempre la petición se ajusta a la necesidad.

La buena publicidad es viral por naturaleza. El receptor la reenvía porque le sorprende, le divierte o le impacta y, por lo tanto, quiere compartirla. Cualquier publicidad debería concebirse para que fuera viral.

Si esto es así, ¿Por qué le llaman viral cuando quieren decir buena publicidad? Yo distingo dos estilos que explicarían esta aparente confusión:

VIRAL FAKE
“Clanes Socom”, Amo a Laurao El escaño de Zapatero son excelentes ejemplos de este estilo. Simulamos una realidad impactante y la difundimos por Internet con videos, blogs y otras técnicas cómo si existiera de verdad. Terminado el “engaño” desvelamos nuestra “verdadera identidad” y… ¡sorpresa! descubrimos la marca o el mensaje comercial.

VIRAL BRAND
O lo que es lo mismo, acciones que por su enfoque estratégico o creativo conectan con las motivaciones del target y utilizan el medio de forma innovadora.
¡Ah!… y la marca siempre está presente, desde el principio hasta el final.
Algunos ejemplos: Elfyourself o Novio de Entrenamiento”.

 

Las primeras se han apropiado de la etiqueta “Viral” en la mente de muchos clientes. Son un tipo de acción reservado a marcas que pueden asumir cierto riesgo por posicionamiento, estrategia, o target.  Además es una fórmula que tiene los días contados. Del impacto inicial se ha pasado a cierto cabreo por parte del respetable cansado de realidades alternativas que siempre acaban igual. El efecto sorpresa se agotará pronto y acciones de este tipo podrían tornarse contraproducentes.

Las segundas son apropiadas para cualquier marca y no tienen fecha de caducidad. Seguirá siendo una fórmula útil y cada vez más utilizada porque, básicamente, no es más que buena publicidad: creativa, innovadora, divertida, emotiva, interactiva… viral.