El Blogavante

Blog de @RSueiro

Gente que mira pantallas

Gente que mira pantallas.
De un tiempo a esta parte, mire donde mire, solo veo gente que mira pantallas.

Cojo el metro para ir a trabajar y observo que la mayor parte del vagón mira su pantalla mientras comprueba mensajes, cotillea en Facebook o recorre aleatoriamente las funciones del menú.

Vuelvo a la calle y veo gente que camina sin mirar hacia donde va, tecleando de forma compulsiva mientras mira su pantalla, indiferentes al riesgo de estamparse con alguna farola o resultar atropellados.

Llego a la oficina y me sorprende ver como pasamos ocho horas diarias mirando la pantalla en la que trabajamos, hacemos que trabajamos y volvemos a trabajar.

Salgo y descubro comidas, cenas o reuniones de amigos constantemente interrumpidas por alguna misteriosa urgencia que obliga a mirar de nuevo la pantalla.

Al principio las pantallas entraron en nuestras casas y se instalaron discretamente en el salón. Consiguieron que las mirásemos fijamente todos los días al volver de trabajar, por las noches, durante los fines de semana, ávidos de apagar nuestros cerebros para simplemente mirar.

Después nos siguieron hasta nuestros puestos de trabajo y se colocaron sobre nuestras mesas, justo delante de nosotros. ¿Como no mirarlas durante las largas jornadas laborales?

Pero eso no fue suficiente.

Las pantallas querían que las mirásemos más y se metieron en nuestros bolsillos disfrazándose de teléfonos. Ahora van con nosotros a todas partes, y podemos mirarlas todo el tiempo que queramos.

Lo siguiente será que las pantallas se incrusten directamente en nuestras gafas o lentillas, para que no haya forma de no mirarlas.

Parece qué las pantallas nos siguen para que las miremos todo el tiempo.
O quizá lo que realmente quieren es no dejarnos ver.

 

Post publicado en el número especial 10º aniversario de la revista Interactiva.

No soy mucho de mirar hacia el pasado. Como todo digital nato que se precie, lo mío es mirar hacia adelante, hacia el futuro que está por venir. Así ha sido durante estos 10 años y así espero que sea al menos otros 10.

Sin embargo, la ocasión lo merece. Y es que el décimo aniversario de nuestra querida Interactiva es mucho más que un cumpleaños. Es una prueba de que la fe ciega que hemos tenido en este sector desde el principio, no estaba tan desencaminada.
Ahora que todo el mundo se pone el sufijo digital, con más o menos legitimidad, ahora que las agencias y medios digitales empiezan a recoger el respeto y el presupuesto que se han ganado a pulso, ahora que estamos a un paso de donde queríamos estar,  ahora… todo parece obvio. Pero hace 10 años el panorama era muy diferente. Y sin embargo ahí estuvimos, y ahí estuvo Interactiva con nosotros. Por eso no es una revista del sector, es LA revista del sector.

Su historia corre paralela a la de nuestra agencia, nacieron casi al mismo tiempo, y desde el principio se convirtió en una referencia indispensable para conocer todas las novedades que  se “cocían” en el mundo digital. Sin Interactiva, sin su labor divulgativa, sin su defensa y difusión de nuestros logros, esto no habría sido lo mismo.

Para terminar, no creo necesario hacer un desglose detallado de la multitud de hitos, modas y tendencias digitales que hemos vivido en esta década. Todos los que llevamos un tiempo en esto los conocemos de sobra, y si no, para eso están los muy recomendables Anuarios de Interactiva, nuestra particular memoria histórica.

Prefiero centrarme en el lado más emocional de esta historia. El del reconocimiento a todos y cada uno de los profesionales que llevan 10 años o más convencidos de que este es el camino a seguir, y que han mantenido el rumbo pese a todas las dificultades que nos hemos ido encontrando en el camino. A todos estos pioneros y pioneras digitales, y muy especialmente a Interactiva, gracias y muchas felicidades. El futuro, sin duda, es nuestro.

La comunicación publicitaria y corporativa avanza inexorablemente hacia el diálogo y la relación.
Los formatos impositivos 1.0 están dando lugar a los 2.0 y 3.0 donde las marcas deben aprender a asumir un nuevo rol…¿serán capaces?

Y es que el target tiene ahora la sartén por el mango. ¿Por qué?… porque elige el soporte de comunicación, la forma y el contenido.

Superado el comodity de los soportes desarrollados a medida por las marcas y generalizadas la herramientas sociales (youtube, facebokk, twitter…etc), la emisión de mensajes impositivos y su réplica en los formatos de siempre (banners, microsites, emailings…etc) pierde cada vez más fuerza.
Solo queda el camino de la relación con el target, camino en el que escuchar es tan importante como hablar.

Las marcas sólo podrán ser aceptadas en el entorno social de su target comprendiendo sus motivaciones, conociendo su entorno y ofreciendo un diálogo en igualdad de condiciones.

Si seguimos las leyes de nuestro target y ofrecemos contenido interesante, este nos aceptará y nos promoverá. Si pretendemos imponerlo estamos perdidos.

Y como cierre de este post un curioso experimento social 2.0 que lleva al extremo la filosofía antes comentada. Se trata de Spoonch lanzada  por Joan Jimenez, y que básicamente es una marca de lo que decidan sus seguidores: ¿la marca genera usuarios o los usuario generan marca?.

Hasta la próxima!

“Nos gustaría hacer un viral”… “La propuesta creativa debe ser altamente viral”… expresiones de este tipo son muy frecuentes de un tiempo a esta parte en los briefings que llegan a nuestra agencia.
¿Por qué esta obsesión por la viralidad?…

Por una parte la fórmula viral se presenta a ojos de muchos clientes como una absoluta novedad. Pero no hay nada nuevo bajo el Sol. Lo que hoy llamamos “viral” antes se llamaba “boca-oreja”. Lo medios interactivos no lo han inventado, solo le han otorgado una segunda juventud gracias a su poder de amplificación y difusión inmediata.

Por otra parte, el éxito arrollador de algunas campañas recientes ha dotado a este tipo de estrategias de un halo de infalibilidad. La aparente facilidad con la que los chicos y chicas de The Happiness difundieron su mensaje ha creado una leyenda urbana en torno a la difusión viral que le atribuye invariablemente poderes publicitarios cuasi-mágicos: se supone que siempre es barata, rápida y eficaz.

La combinación de los dos factores comentados, novedad y ventajas sin fin, convierte a la viralidad en un objeto de deseo para muchos anunciantes y explica el flujo constante de peticiones de este tipo.

Pero ¿ que hace que una estrategia, una pieza o una campaña sea viral?. ¿Qué entiende realmente el cliente por viral?. No siempre la petición se ajusta a la necesidad.

La buena publicidad es viral por naturaleza. El receptor la reenvía porque le sorprende, le divierte o le impacta y, por lo tanto, quiere compartirla. Cualquier publicidad debería concebirse para que fuera viral.

Si esto es así, ¿Por qué le llaman viral cuando quieren decir buena publicidad? Yo distingo dos estilos que explicarían esta aparente confusión:

VIRAL FAKE
“Clanes Socom”, Amo a Laurao El escaño de Zapatero son excelentes ejemplos de este estilo. Simulamos una realidad impactante y la difundimos por Internet con videos, blogs y otras técnicas cómo si existiera de verdad. Terminado el “engaño” desvelamos nuestra “verdadera identidad” y… ¡sorpresa! descubrimos la marca o el mensaje comercial.

VIRAL BRAND
O lo que es lo mismo, acciones que por su enfoque estratégico o creativo conectan con las motivaciones del target y utilizan el medio de forma innovadora.
¡Ah!… y la marca siempre está presente, desde el principio hasta el final.
Algunos ejemplos: Elfyourself o Novio de Entrenamiento”.

 

Las primeras se han apropiado de la etiqueta “Viral” en la mente de muchos clientes. Son un tipo de acción reservado a marcas que pueden asumir cierto riesgo por posicionamiento, estrategia, o target.  Además es una fórmula que tiene los días contados. Del impacto inicial se ha pasado a cierto cabreo por parte del respetable cansado de realidades alternativas que siempre acaban igual. El efecto sorpresa se agotará pronto y acciones de este tipo podrían tornarse contraproducentes.

Las segundas son apropiadas para cualquier marca y no tienen fecha de caducidad. Seguirá siendo una fórmula útil y cada vez más utilizada porque, básicamente, no es más que buena publicidad: creativa, innovadora, divertida, emotiva, interactiva… viral.